miércoles, 28 de noviembre de 2012

I wanted you.

Parece que vinieras de otro planeta, de otra constelación en la que muy probablemente eras reina. Dichoso soy de que me hayas elegido a mí, de entre tantas y tantas criaturas de este mundo fuiste a parar en mis brazos. No te arrepentirás.

Recuerdo aquellos días como algo muy especial, algo que nos separaba a mí y a la rutina, todo estaba comenzando. Me encantaba. Me levantaba con la claridad del sol y la ilusión de mantener una nueva conversación contigo, de seguir compartiendo tonterías que no eran tan tonterías. Puedo asegurar que hoy en día sigues despertando en mí la chispa que despertaste aquel día.

Todo se decidió una noche. Una noche en la que había la cantidad acertada de estrellas para captar nuestra atención. Quizá sea de allí de donde provienes.

1 comentario:

  1. Si soy reina, déjame entonces nombrarte rey. No te escogí, ni siquiera pienso que tú me hayas elegido a mí, simplemente conseguiste despejar todas esas nubes que custodiaban la luna. Tú, el único que consiguió reencaminar mi vida y enamorarme.

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